Dirección General de Salud

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El 23 de enero de 1989 la sociedad argentina fue sorprendida y agraviada por un ataque inexplicable, ejecutado en plena vigencia de las instituciones democráticas y del estado de derecho. Alrededor de las 06.30 de la mañana un grupo de aproximadamente cincuenta hombres y mujeres irrumpe en los cuarteles de La Tablada. Logrado el efecto sorpresa, y debido a la escasa presencia de personal militar, ocupan la guardia, la plana mayor y el casino de suboficiales, donde retienen un importante número de rehenes. La resistencia ofrecida en una de las compañías permite rechazar varios ataques y contribuye a la recuperación de las otras subunidades.

La Policía de la Provincia de Buenos Aires establece un cerco de las unidades tomadas. Con personal que se presenta de regreso de franco se organiza una mejor defensa, y se logra impedir la totalidad de la ocupación planeada por los atacantes. Con la posterior participación de otros elementos del Ejército, las FFSS y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, el día 24 de enero en horas de la mañana, se materializa la rendición de los agresores sobrevivientes y la liberación de los rehenes que mantenían en su poder. Veintiocho horas de combate, 11 muertos y más de 50 heridos entre las fuerzas gubernamentales, fue el saldo de la feroz lucha.

En estas acciones cayeron en combate:

Del Regimiento de Infantería Mecanizado 3:

Mayor Horacio Fernández Cutiellos,2do Jefe de Regimiento.

Cabo 1ro José Gustavo Albornoz.

Soldado Clase 69 Julio Grillo.

Soldado Clase 69 Roberto Tadeo Taddía.

Soldado Clase 69 Martín Leonardo Díaz.

Soldado Clase 69 Héctor Cardozo.

 

De la Compañía de Comandos 601:

Teniente Ricardo Alberto Rolón.Sargento Ramón Wladimiro Orué.

 

 Del Colegio Militar de la Nación:

Sargento Ayudante Ricardo Raúl Esquivel.

 

De la Policía de la Provincia de Buenos Aires:

Comisario Inspector Emilio García García.

Sargento José Manuel Soria.

Respeto y oración por unos bravos soldados, profundo acompañamiento a sus madres, viudas, hijos y deudos. El mejor homenaje que se puede rendir es hacer, cada uno de los hombres y mujeres de la institución, el máximo esfuerzo para estar física, intelectual y espiritualmente preparado para cumplir de la mejor manera la misión que se nos imponga.

 

 

 

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