Dirección General de Salud

 

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A lo largo de nuestras vidas, la combinación de factores ambientales, socioculturales y dietarios, sumados a la carga genética (lo que heredamos de nuestros padres), hace que se reúnan determinadas condiciones, que promueven la enfermedad cardiovascular (cardíaca o cerebral). Estos son los denominados Factores de Riesgo Cardiovascular (FRC). Los mismos fomentan la aparición de placas de colesterol en las paredes arteriales, que producen daño vascular tanto crónico como agudo a distintos órganos.

La muerte por enfermedad cardiovascular es el desenlace de procesos de varios años de evolución, y constituye la principal causa de muerte a nivel mundial, tanto en hombres como en mujeres. (1).

Si bien hay FRC que no pueden modificarse, como la edad y el sexo, hay otros tantos que pueden prevenirse, o controlarse tanto con cambios en el estilo de vida como con medicaciones específicas. Este escenario, en el cual queremos prevenir la enfermedad cardiovascular antes de que se haya manifestado la lesión en los órganos (cardíaco: infarto agudo de miocardio, cerebro: accidente cerebrovascular), se denomina Prevención primaria, a diferencia de la Prevención secundarias, que es aquella que intenta prevenir un nuevo evento (nueva lesión de los órganos) en un paciente a quien ya se le ha manifestado la enfermedad cardiovascular.  De aquí en más nos referiremos a la Prevención primaria.

Factores de Riesgo Cardiovascular:

La importancia de estos factores, radica en que la gran mayoría de ellos, no dan síntomas y en muchos casos el primer síntoma es la enfermedad cardiovascular aguda (infarto agudo de miocardio o accidente cerebrovascular) pudiendo dejar secuelas importantes e incluso invalidantes. Por esta razón hay que tomar conciencia que el control médico, ayuda a detectarlos, tratarlos y prevenir dicha enfermedad. En general, la disminución del riesgo cardiovascular no se logra solo con el tratamiento del factor de riesgo en particular, sino que debe realizarse una estrategia que involucre hábitos saludables, medicaciones específicas y no específicas, para realmente disminuir el riesgo (esto se denomina control del riesgo cardiovascular global).

La Hipertensión Arterial (HTA): su diagnóstico se realiza cuando el promedio de varias mediciones en dos o más consultas médicas, es igual o mayor a 140 mmHg (milímetros de mercurio)  de tensión arterial máxima (sistólica) y/o 90 mmHg de tensión arterial mínima (diastólica). Como ya se mencionó, es importante el control, ya que raramente produce síntomas. En general solo la mitad de los hipertensos saben que lo son, de estos tan solo la mitad se encuentra bajo tratamiento y menos de la mitad llegan a los valores deseados de  tensión arterial (TA). (2) Esto cobra gran importancia, ya que es sabido que por cada 20 mmHg de aumento en la tensión arterial máxima o 10 mmHg en la mínima, se duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular. (3)

El Tabaquismo (TBQ): el hábito tabáquico constituye el factor de riesgo cardiovascular y oncológico (promotor de aparición de cáncer) más prevenible. Si bien en Argentina, en la población general, ha disminuido del 30% al 25%, desde 2005 al 2013, lo cual fue esperable, ya que coincide con las políticas anti tabáquicas implementadas a nivel nacional. A causa de la concientización que generaron estas políticas, en los profesionales médicos, en el mismo periodo, no solo disminuyo el tabaquismo activo en un 40 %, sino que casi se duplico la capacitación de los profesionales de la salud en cursos anti tabáquicos.(4) A pesar de esto, sigue siendo un factor difícil de controlar dado el grado de adicción que provoca, aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular en casi 3 veces, y de 15 a 30 veces más posibilidades de padecer cáncer de pulmón. (3, 5, 6)

La Diabetes (DBT): esta enfermedad genera un aumento del azúcar en sangre (glucemia). Su diagnóstico se realiza con glucemias en ayunas (mínimo 8 horas) mayor o igual a 126 mg/dl, o cuando el resultado de un test de tolerancia a la glucosa es mayor o igual a 200 mg/dl (este test se realiza tomando la glucemia en ayunas, y luego de administrar 75 g de glucosa, se vuelve a medir a las 2 horas). Cuando aparece en la vida adulta, se denomina Diabetes tipo 2 ó no insulino requiriente, para diferenciarla de la Diabetes infantojuvenil o Tipo 1 ó insulinodependiente, la cual requiere siempre tratamiento con insulina. (7) La presencia de diabetes, triplica el riesgo de presentar enfermedad cardiovascular y aumenta la morbimortalidad, tanto por enfermedad cardiovascular como por otras causas. (3)

La Dislipemia (DLP): constituye el factor individual más importante para el desarrollo de enfermedad cardiovascular y se caracteriza por el aumento de las distintas fracciones de grasa presentes en la sangre. Si bien hay distintas combinaciones, en líneas generales la afección más perjudicial para la enfermedad cardiovascular es el aumento del denominado “Colesterol Malo” (LDL-c), por lo que debiéramos manejar valores menores a 160 mg/dl e idealmente menores a 130 mg/dl. (8) Por cada 39 mg/dl de aumento del colesterol se duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Antecedentes Heredo-Familiares (AHF): cuando un familiar directo (padres – hermanos) presenta algún tipo de enfermedad cardiovascular, aumentan las posibilidades de padecer también dicha enfermedad a un 40 %.(3) Una situación especial es lo que se denomina enfermedad cardiovascular precoz (es aquella enfermedad que se produce antes de los 55 años en hombres y antes de los 65 años en mujeres). Esta puede estar relacionada con formas severas de dislipemia (como la denominada Hipercolesterolemia Familiar), las cuales se asocian a enfermedades vasculares graves a edades tempranas. En esta situación, es de suma importancia el control a todos los familiares directos para detectar alteraciones relacionadas, que puedan aumentar los riesgos de enfermedad, incluso en pacientes jóvenes (hijos).

El sedentarismo: o bajo grado de actividad física, presenta múltiples definiciones, y su evaluación se realiza a través de formularios y cálculos complejos que no son el objetivo de este manuscrito. (9) En Argentina poco más de la mitad de la población general realiza niveles bajos de actividad física (son sedentarios). En los profesionales de la salud, el 34% realiza bajos niveles de actividad física, notándose que independientemente del conocimiento de los factores de riesgo no se incrementan en gran medida los hábitos saludables, lo que lleva a un aumento del 70% de la enfermedad cardiovascular. (3, 5, 10)

La Obesidad: definida por un aumento de la relación entre el peso y la altura superior o igual a 30 Kg/m2. Es considerada actualmente junto a la diabetes, una epidemia a nivel mundial. En nuestro país, ha aumentado del 14 al 21 % de 2005 al 2013. La obesidad genera un aumento de más del doble de enfermedad cardiovascular. (3, 5)

 Riesgo Cardiovascular Global:

Si bien tener cada FRC implica más posibilidades de presentar una enfermedad cardiovascular, la asociación entre estos hace que estas posibilidades aumenten, es decir que el paciente tendrá un riesgo cardiovascular más elevado que otro. Para realizar esta estimación, el médico utiliza lo que se conoce como puntaje de riesgo cardiovascular.

Esta estimación global del riesgo de enfermedad cardiovascular, es de vital importancia en prevención primaria. Ya que cuando un paciente tiene alto riesgo, independientemente del tratamiento de los factores de riesgo debe recibir medicación que modifique el pronóstico de la enfermedad, disminuyendo así la morbimortalidad (disminución de la mortalidad y de las incapacidades o disminución en la calidad de vida que estas enfermedades pudieran producir). Nuestro cardiólogo de cabecera podrá orientarnos sobre este y otros temas a fin de asegurarnos de tener la máxima protección posible, contra la enfermedad cardiovascular.

Como prevenir la enfermedad cardiovascular

Cambios en el estilo de vida: 

Actividad física: como ya se ha comentado, el aumento de la actividad física ayuda a prevenir problemas de salud, relacionados a la enfermedad cardiovascular. El Ministerio de Salud de la Nación y la Organización Mundial de la Salud, recomiendan un mínimo de 30 minutos de actividad física aeróbica, al menos 5 veces por semana. Incluso se ha fomentado la denominada “Pausa Activa” en el ámbito laboral, para mejorar la postura, el rendimiento y la salud.

Alimentación: La disminución de la ingesta de sal, ha sido la medida más costo efectiva para disminuir la enfermedad cardiovascular. También se ha demostrado que una dieta rica en frutas y verduras, disminuye la posibilidad de tener esta enfermedad en un 30%. (3) Dentro de la gran variedad de dietas, la más recomendada por su impacto en la reducción de esta enfermedad, ha sido la llamada “Dieta del Mediterráneo”, conocida por sus siglas en inglés como DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension). Esta dieta se basa en consumir muchas verduras, frutas y productos lácteos sin grasa o bajos en grasa. Incluir granos enteros, legumbres, semillas, nueces y aceites vegetales. Comer pescado, aves y carnes magras. Reducir la sal, las carnes rojas, los dulces, las bebidas azucaradas y las bebidas alcohólicas. (11)

Tabaquismo: siempre debe buscarse ayuda especializada, para evaluar cuál es el mejor método para dejar de fumar, ya que la estrategia ideal, dependerá de las características y el nivel de adicción de cada individuo. De esta forma no solo disminuiremos la posibilidad de enfermedad cardiovascular, también disminuiremos la mortalidad por distintos tipos de cáncer y la morbilidad de varias enfermedades. Las personas que dejan de fumar, después de un determinado tiempo libre de humo (un año), presentan igual riesgo que los que nunca han fumado. (12)

Control medicamentoso de los factores de riesgo:

Como ya hemos mencionado, la estrategia adecuada para la prevención cardiovascular, es la que suma los cambios en el estilo de vida, a la medicación correcta cuando esta está indicada.

Es fundamental concurrir al nuestro médico de cabecera para la evaluación del riesgo global, y poder optimizar tanto las conductas como los tratamientos farmacológicos, ya que en muchos casos, no solo basta con tratar el factor de riesgo individual. Por ejemplo, si un paciente es hipertenso, los cambios en el estilo de vida sumados a la medicación anti hipertensiva podría conformar el tratamiento óptimo para la prevención cardiovascular, siempre y cuando el riesgo global sea bajo. Si este mismo paciente presenta un riesgo cardiovascular alto, requerirá de otros fármacos para prevenir en forma adecuada la enfermedad.

En general, se debiera concurrir a control, a partir de los 40-45 años, y en caso de presentar antecedentes heredofamiliares, a edades más tempranas.

Conclusiones:

Los múltiples factores que incrementan la enfermedad cardiovascular, lo hacen en forma silenciosa, desarrollando una enfermedad subclínica (es decir que no presenta síntomas) mucho tiempo antes de que se manifieste dicha enfermedad. Es necesario el control periódico con el especialista, para evaluar el riesgo cardiovascular y actuar en consecuencia modificando el estilo de vida, y de ser necesario tomando la medicación que mejore el pronóstico y disminuya la presencia de enfermedad.

 Bibliografía

  1. Mundial Sobre Salud Pública. Estadísticas. 2014;Update 2017.
  2. Ingaramo R, de Expertos C. Guías de la Sociedad Argentina para el Diagnóstico, Estudio, Tratamiento y Seguimiento de la Hipertensión Arterial. Versión completa en: http://www.saha.org.ar/pdf/GUIA_SAHA_VERSION_COMPLETA.pdf.
  3. Yusuf S, Hawken S, Ôunpuu S, Dans T, Avezum A, Lanas F, et al. Effect of potentially modifiable risk factors associated with myocardial infarction in 52 countries (the INTERHEART study): case-control study. The lancet. 2004;364(9438):937-52.
  4. Zylbersztejn HM, Lobo LM. y col. Variación temporal del tabaquismo en médicos argentinos. Comparación entre los estudios TAMARA I (2004) y II (2013). Rev Argent Cardiol 2017;85:21-27 http://dxdoiorg/107775/racesv85i19519. 2017.
  5. Ministerio de Salud de la Nación INdEyC. Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades No Transmisibles. 2015.
  6. CDC. División de Prevención y Control del Cáncer, Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud. 2017.
  7. ADA. Diabetes Care 2017;40(Suppl. 1):S1–S2 | DOI: 10.2337/dc17-S001.
  8. Guía de práctica clínica de la Sociedad Argentina de Lípidos sobre diagnóstico y tratamiento de las dislipemias en adultos 2016.
  9. Committee IPAQR. Guidelines for data processing and analysis of the International Physical Activity Questionnaire (IPAQ). Retrieved November. 2005;15:2010.
  10. Lobo LM. Ejercicio en médicos argentinos: encuesta sobre hábitos y actitudes frente a la actividad física. Rev Argent Cardiol 2014;82:26-33 http://dxdoiorg/107775/racesv82i12703. 2013.
  11. Eckel RH, Jakicic JM, Ard JD, Hubbard VS, de Jesus JM, Lee I-M, et al. 2013 AHA/ACC guideline on lifestyle management to reduce cardiovascular risk. Circulation. 2013:01. cir. 0000437740.48606. d1.

     Tcnl Med Lorenzo Martín Lobo, Dirección General de Salud

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