Dirección General de Salud

Control periódico - ¿Por qué, cuándo y cómo? hacerlo.

En los últimos años, ha cambiado significativamente el control periódico de salud y la visita al médico clínico o de cabecera, para realizar una evaluación preventiva de adultos aparentemente sanos. El chequeo es un término de larga data que remite a realizarse estudios o análisis. El concepto actual es más amplio, es el de un examen periódico de salud que, por un lado, incluye una revisión del estado de salud y eventuales estudios y por otro, una entrevista para rever con el médico acciones y rutinas a favor de la salud, estableciendo de manera conjunta las estrategias para cuidarla.

En la actualidad, el chequeo médico permite evaluar el estado de salud de una persona, así como detectar y tratar precozmente enfermedades con un buen pronóstico. El tratamiento, en etapas iniciales de cualquier enfermedad, permite en muchos casos la solución total; o evita que progrese y comprometa otros órganos, como es el caso de los tumores. También hace posible que el médico, al conocer los estilos de vida, evalúa los factores de riesgo ante enfermedades futuras.

Sentirse bien no necesariamente asegura que gozamos de buena salud. Muchos factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y la dislipemia (valores de colesterol elevados) permanecen silenciosos durante mucho tiempo, hasta que se manifiestan desarrollando accidentes cerebrovasculares, anginas de pecho, infartos de miocardio, insuficiencias cardíacas o renales y demencia, entre otros.

 

Prevenir es anticiparse a que un hecho suceda, evitar enfermedades o acortar su evolución. El control periódico de salud tiene como propósito evitar la aparición de enfermedades o detectarlas precozmente y esto, sin lugar a dudas, constituye el método más eficaz para el cuidado y promoción de la salud y la calidad de vida.
Desde hace muchos años el chequeo médico dejó de ser igual para todos. Es fundamental la evaluación médica a fin de establecer cuáles son las prácticas preventivas que corresponden según la edad y el riesgo particular de cada persona, dado que ciertos chequeos realizados a quien no corresponde, pueden arrojar resultados falsamente normales o falsamente anormales; de ahí la importancia de personalizar los estudios diagnósticos.
Hay situaciones diversas
Los análisis me dieron bien. Otras veces los análisis dan buenos resultados y producen confusión, se puede pensar que: “Si todos los análisis me dan bien, no hace falta que cambie mis hábitos, aunque sé que son poco saludables.” Sin embargo si esa persona fuma, el daño que se hace no tiene porqué salir en un estudio, lo mismo sucede si es hipertensa o tiene obesidad. Estas serán las situaciones que habrá que atender en la consulta, entendida más que como una verificación de parámetros, como una oportunidad de ganar salud.
No me hago un chequeo porque me da miedo. El chequeo no será neutro en relación a cómo se lo vive. Incluso en algunas personas lleva una importante carga de aprehensión: “No me hago un chequeo porque me da miedo que me encuentren algo.”
No me hago un chequeo porque no tengo miedo. “A mí no me duele nada, no me va a pasar”, solemos escuchar de los varones. Al parecer las mujeres suelen tener más incorporados los beneficios de los controles en salud. 

Para qué voy a ir si no hice lo que el médico me indicó.Pocas veces podrá lograr todo lo que planea y volver a contárselo a su médico de confianza. Es importante que si usted no logra modificar sus rutinas como lo pactó con él, concurra igual a su control periódico para buscar juntos alternativas más viables.

El chequeo de un adulto consiste en controlar su peso, la tensión arterial, niveles de colesterol; y después de los 50 años, estudios para la detección temprana del cáncer de colon; la edad y la frecuencia de este último estudio puede modificarse según los antecedentes personales y familiares de cada paciente. El médico lo orientará acerca de la dieta más adecuada y sobre el consumo de alcohol y tabaco, entre otras y  del beneficio de ingerir suplementos vitamínicos.

Las mujeres además, deben realizarse un PAP (papanicolau) al menos cada 3 años como prevención del cáncer de cuello uterino. Después de los 40 años, debe hacerse una mamografía cada 1 a 2 años, para la prevención del cáncer de mama. Su médico también la orientará acerca de la práctica de actividad física, del tipo de dieta más saludable, cuánto calcio requiere para proteger sus huesos y sobre el uso de ácido fólico antes de quedar embarazada, entre otras.

Asimismo, es de importancia mantener el calendario de vacunas o esquema de inmunizaciones al día.

Mayor Médico DANIEL LOVITO
Especialista en Medicina Interna y Clínica Médica.

 







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